Agosto quizas

Agosto, era miércoles, como otros, en la ciudad, donde vivo desde siempre, pero que huele a soledad con demasiada frecuencia, dependiendo de la dirección, hacia donde se estire la nariz… Caminaba sin rumbo, simplemente veía mis pies, uno después de otro, uno después de otro, sin querer llegar a ningún lugar, al fin y al cabo, llegar no representaba ninguna diferencia a estar ahí caminando, con estos pasos lentos, tan míos, tan bamboleantes, que siempre llegan más lejos de lo inicialmente se quiso llegar… Pensaba, simplemente pensaba, como si se pudiera pensar con simpleza… ja. Miraba la cara de la gente sin atención, de reojo, casi tan indiferente como ellos conmigo, pare, saque un cigarro, aún quedaba uno y por primera vez esa tarde estaba agradecido, lo prendí y al levantar la mirada para botar la primera bocanada de humo... Estabas allí, como un fantasma al que ya nadie recuerda, caminando hacia mí, con pasos lentos, uno después de otro, mirando de frente, como si tú misma no te importaras, quizás te reconocí de otro encuentro, quizás alguien nos presentó hace mucho, maldita sea, susurre, debí de haber traído mis lentes, pensaba... Algo en ti era irremediablemente conocido, pero al verte más de cerca entendí que no me conocías y menos yo a ti... lástima, pensé, nacer en esta ciudad tan pequeña donde todos se conocen y que nunca me hayan presentado a la mujer que tenía que enfrente... Caminamos los dos hacia ese encuentro inevitable, cambiar de dirección hubiese sido pretencioso o por lo menos ridículo, no nos separaban más que algunos pasos y no sabía exactamente si los quería dar lentos o rápidos, me decidí por los extra lentos, de esos que das cuando no quieres llegar. Con cada paso más preguntas: quién eres? por qué estás allí? qué te hacía tan especial? serías tal vez esa, que tanto tiempo busqué? se me ocurrirá alguna frase genial, para romper el hielo del cual pareces estar hecha? por qué esos encuentros casuales solo terminan bien en las comedias románticas? debí ponerme esa camisa azul pensaba... El tiempo seguía despacio, la distancia era ya muy corta, mi corazón latía con fuerza, mis manos sudaban, yo sudaba, pinche mediocre desodorante pensaba… intentaba inútilmente que mi mirada no se fijara tanto en ti, que mis ojos no reflejaran lo mucho que me importabas, que mis labios se quedaran sellados, hasta que estuviste a un paso de mí y en un segundo te admire en toda tu belleza, no eras tan perfecta, pero si más linda, te imagine sonriendo levemente o quizás sonreíste ahora no lo recuerdo, dimos ese último paso, nuestros cuerpos se rozaron, sentí tu perfume y lleno cada célula de mí, seguí caminando y comprendí que con cada paso, me alejaba más de ti, Extraña. A veces me sorprendo caminando por esa calle... y pienso... que habrá sido de ti...

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